Carta a la ausencia/presencia

lunes, 26 de octubre de 2009 10:24 Publicado por Cesar Matamoros

Me cansé de este exilio
Este hielo tácito entre nosotros no me está llevando a ningún lado.
A pesar de estar en mi cama, junto a mí, siento que si estiro la mano no te voy a tocar nunca; me creo la liebre y tú la tortuga y el espacio entre nosotros, entre mitad y mitad, es infinitamente divisible… nunca te alcanzo.
Siempre supe que no soy lo suficientemente bueno para mantener tu atención por mucho tiempo, pero, sin embargo me concediste ese momento, esa pequeña gloria, ese pequeño triunfo personal, te dejaste adorar por un segundo y te adoré, te veneré y el mismo Dionisos supervisó nuestro éxtasis desde una esquina del cuarto con su copa derramando vino y desenfreno, riendo como un loco.
Ahora el ambiente se torna frío, como si acabase de entrar el fantasma del mismísimo señor Poe en forma de cuervo y hasta la luz de la mañana parece azulada y pálida.
Sé que no duermes, sólo me das la espalda y no entiendo porqué, no puedo evitar sentir que es mi culpa, me siento atragantado por las ganas de quedarme a vivir en la plana espalda frente a mi pero no, no tengo visa ni permiso de entrada, sólo una postal con paisaje de donde no puedo estar.
Miro ahora el techo y la ambigüedad me invade, quisiera que te fueras y no volvieras más, pero a la vez sé que si te vas me llevas contigo y queda aquí una versión vacía de mi mismo, seremos para siempre, lo quieras o no, uno solo.
Muchos fueron los pasos que me trajeron aquí y pocos los gestos que me expulsan. La repentina disonancia de intenciones me golpeó en la cara como un ladrillo, y ésta reminiscencia morada no se va a quitar pronto, va a tomar algo más que un par de lágrimas de alcohol para lavar el perfume de mis sábanas.
Sé que sientes orgullo de que tus mareas generen lo que algunos llamarían arte, pero a mí, que me tocó ser la barca atada al puerto, a veces encallado en la arena seca y a veces luchando por no hundirse, para serte sincero ya no me hace tanta gracia.
Traté de levantarme e irme pero el deseo se me enredó en el cuerpo y me encadenó a la cama, soy cautivo, soy preso; además ya vas adelante, mientras yo conversaba con las tablas del techo, tú, como una extraña serpiente que en vez de quitarse la piel se la pone, comenzabas el proceso de despedida. Fueron breves las excusas y a veces creo que te las crees. En poco tiempo Dionisos reía nuevamente, pero esta vez no con nostros, sino de mí.
De vuelta a singular, mi cama cruje por el repentino cambio de climas, y aquí no pasó nada, todo pareció un sueño, un delirio lunático, un deseo tan fuerte que irrumpió en lo material.
De pronto y por alguna razón, recuerdo aquellas noches de mi niñez en las que ya en mi cama sentía todavía estar montado en la rueda chicago luego de unas quinientas vueltas. Todo me da vueltas.
Malditos sean los cliché, y los déjà vu, y los rendez vous y todas esas malditas cosas que nos ataron juntos.
El eco de mi propia voz me despabila ahora, y me doy cuenta, siempre que no estás me da por hablar sólo, aunque no es mucha la diferencia.
La próxima vez te digo adiós, la próxima será la última.



Imágen: "Empty" de CatiaMelo
http://catiamelo.deviantart.com/art/Empty-130953463

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